
(Retratos de Frida Kahlo del fotógrafo neoyorquino Nickolas Muray, quien fue, en las décadas de 1930 y 1940, amigo, amante y confidente de Frida Kahlo)
Frida Kahlo y Nickolas Murray se conocieron en México, donde descubrieron con alegría que ambos tenían origenes húngaros. Frida lo admiraba como fotógrafo por lo que sentía con sus imágenes. Se reencontraron en Nueva York, en otoño de 1938 cuando la Julien Levy Gallery exponía del 1 al 14 de Noviembre, 25 cuadros. Ella se sentía moralmente en forma, a pesar de su salud tan precaria, experimentaba un curioso sentimiento de libertd al estar de repente lejos de Diego Rivera.
Nickolas conocía la existencia de Diego, ella no lo escondía, pero e quería como si la figura de su marido no pudiese impedirlo. Se daba al amor de Murray sin dudar, sin la menor represión. Gozaba de la vida con su nuevo hombre, de su inteligencia, de su sensualidad, se complacía en la imagen de mujer bonita, original y deseable que le remitía de ella.
Allí donde otra mujer en la misma situación hubiese tenido escrúpulos, Frida, con la mayor naturalidad del mundo le pedía a su amante que le fuese fiel, al menos que se tratara, si la engañaba, de una "simple cuestión de fornicar", es decia, de placer y en ese caso debía guardarse muy bien de "amar" a la mujer que suscitaba su deseo...

(Frida- Miguel Covarrubias- Diego Rivera-Muray- Rose Roland, 1952)


Se paseaban por las calles de Nueva York como enamorados, deteniéndose en las esqueinas para besarse, riendo a carcajadas a la menor ocasión, extasiándose uno del otro...
Hasta el día en que recibió una carta a fin de año con noticias de París, querian exponer sus obras. Era un país lejano y no estarían ninguno de sus hombres,no hablaba francés además. Se marcho en enero de 1939, Murray la convenció. En París tuvo conciencia de su éxito y lo apreció sin alardear...



Volvió a Nueva York con ansia de ver a sus amigos, y por supuesto a Nickolas. Nick la esperaba en el puerto, tomaron un taxi, ellas se arrebuyó contra él. Él la apartó para verla mejor. Movió la cabeza.
-¿Por qué dices que no, mi Nick adorado? - Sí, sí, mírame, estás aquí, ahora no hay más en el mundo.
Nickolas sonrió, con el ceño fruncido, Frida se colocó como al principio y con la cabeza inclinada, miró la calle sin decir palabra.
- Frida...
Ella dijo que sí con la barbilla.
- ... tengo que decirte una cosa, buena, mala, no lo sé: Me voy a casar.
Frida no se movió. Apretó fuerte los párpados hasta ver todo negro y oír latir sólo su corazón. Luego se incorporó abriendo los ojos. Tomó las manos de Nickolas entre las suyas y as besó tiernamente.
- No digas nada más ahora, mi Nick. Hablemos más tarde... Puedes estar seguro de que te deseo toda la felicidad del mundo y que te querré pase lo que pase.
Frida no sentía nada más que un vacío inmenso. No le venía una lágrimas, ni un pensamiento. Su mente estaba blanca como el cielo. Su corazón había dejado de latir alocadamente, todo era calma en su cuerpo, demasiada tranquilidad, quizás. Incluso las palabras que le había dicho a Nick, tan deprisa, no le pertenecían.
(...)



- LIBROS RECOMENDADOS -

- "FRIDA KAHLO" de JAMIS, RAUDA. Editorial: Circe (España)
- "Nunca Te Olvidaré... De Frida Kahlo Para Nickolas Muray".





















































































1 comentario:
vaya... he admirado a Frida desde siempre y me encuentro con esto acá...
me ha gustado
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