Fue el director Cecil B. De Mille quien convirtió a Swanson en una auténtica estrella. Su primer título juntos, A los hombres (1919), renovó ya el aspecto de la actriz. La fama que alcanzó hizo que las revistas estuviesen continuamente pendientes de sus movimientos, y su forma de vestir causó sensación. Swanson se compró una mansión y se convirtió en la reina de los estudios Paramount.
A mediados de la década de los veinte, Swanson era una de las actrices mejor pagadas de Hollywood. Era la época de títulos como La octava esposa de Barba Azul (1923), una comedia romántica dirigida por Sam Wood, y Más fuerte que su amor con Rodolfo Valentino, también dirigida por Wood, adaptación de la novela de Elinor Glyn Beyond the Rocks. De esta película se recuperó una copia en abril de 2004, después de décadas de darse por perdida para siempre.
Otros títulos de entonces son Zaza (1923), de Allan Dwan, basada en la obra romántica de Pierre Bretón, y Sadie Thomson (1928), un drama dirigido por Raoul Walsh que le valió a Swanson una nominación al premio Oscar a la mejor actriz. Otro de los títulos emblemáticos de la década fue, sin duda, Queen Kelly (1929), el drama de Erich von Stroheim que se convirtió en la primera película sonora de éxito de la actriz.
Vida agitadaEn 1919 se divorció de su primer marido y se casó con el productor Hernbert Somborn, matrimonio que duraría hasta 1922. A lo largo de su vida, Gloria Swanson se casó en seis ocasiones y tuvo tres hijos, uno de ellos adoptado.
En 1924 obtuvo los derechos de una obra de teatro titulada Madame Sans Gene y el permiso para rodar en Francia. Durante el rodaje de la película conoció a su tercer marido, el marqués Henri de la Falaise de la Coudraye.
Mientras continuaba su carrera con Paramount, Swanson decidió crear su propia productora para conseguir el control absoluto de sus películas: Gloria Swanson Productions, que fundó junto a Joseph Kennedy (que era su amante) en 1927. El amor de Sonia (1927) y La frágil voluntad (1928) las hizo en el seno de esa productora, proporcionándole, respectivamente, problemas financieros y de censura.
Crisis: llega el cine sonoroCuando se implantó el cine sonoro, Swanson tenía treinta años. Había estudiado canto y consiguió adecuar su voz a los incipientes sistemas de grabación. Su primer sonoro, La intrusa (1929), de Edmund Goulding, fue un éxito de público, lo que le permitió firmar un interesante contrato con Metro Goldwyn Mayer. Pero, a pesar de los esfuerzos de la actriz, su época de esplendor parecía haber terminado. Tras el fracaso de Música en el aire (1934), de Joe May, se retiró temporalmente, aunque siguió trabajando en radio.
Romance con un Kennedy
Swanson estuvo relacionada sentimentalmente con el productor Joseph P. Kennedy, padre del que fuera presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy, romance que le ayudó a convertirse en uno de los personajes más poderosos de la industria cinematográfica del momento.
Reaparición: Sunset BoulevardLa llegada del cine sonoro produjo tal crisis en la carrera de Gloria Swanson que ella decidió retirarse de la interpretación. A pesar de ello, en su madurez participaría en cinco películas más, la primera de ellas Sunset Boulevard (El crepúsculo de los dioses) de Billy Wilder (1950). Se cuenta que aceptó el papel por consejo del director George Cukor, en contra de la opinión de otras estrellas del cine mudo, como Mary Pickford y Mae Murray, que criticaron el argumento de la película por considerar que daba una imagen negativa de su trabajo.
Swanson llevaba varios años retirada del cine, pero asumía su declive y seguía activa en un programa de televisión, The Gloria Swanson Hour, por lo cual reaccionó positivamente cuando le ofrecieron el papel. Su interpretación de Norma Desmond en esta película le valió una nominación al premio Oscar a la mejor actriz, y se cuenta que otra diva del momento, Barbara Stanwyck, se inclinó a besarle el bajo del vestido, impresionada. La revista Time publicó: «En Sunset Boulevard, lo peor de Hollywood es mostrado por lo mejor de Hollywood».
Nuevamente de actualidad gracias a este éxito, acudió a la I edición del Festival de San Sebastián y le ofrecieron más papeles, si bien en producciones con más presupuesto que talento como La amante de Nerón, Killer Bees (Las abejas asesinas) y la película de catástrofe Aeropuerto 75.
Interpretando a Norma Desmond, Swanson decía en esta película: «Sin mí no existiria la Paramount», lo que probablemente fue real durante sus años de esplendor.
La actriz murió en Nueva York víctima de un ataque al corazón a los 86 años de edad.
